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¿Eres una persona pronoica?

Actualizado: 29 de abr de 2018

Hoy quiero llamarte la atención sobre un tema que tiene distintos puntos de vista: la PRONOIA.


En psicología, pronoia (en griego previsión, plural pronoiai) es la creencia de que el mundo o las personas, en general, conspiran a favor de uno mismo.​ Es así, es el sistema de creencias opuesto a la paranoia.


Descrito inicialmente como un término clínico, el concepto ha sido posteriormente identificado como un concepto social. Para algunos críticos culturales es un rasgo cultural del denominado movimiento nueva era, en sus formas de expresión artísticas o su aproximación a las teorías de la conspiración. Otros autores lo han usado para referirse al enfoque estructural de una organización.​


Alejandro Tovar en MILENIALES repasa todas estas cuestiones con la psicóloga y miembro del Instituto Europeo de Psicología Positiva, Cristina Maldonado.


En primer lugar, ¿cómo son y cómo se comportan los pronoicos? “Las personas que parten de esta concepción podrían experimentar ataques repentinos de optimismo y brotes de buena voluntad”, explica la psicóloga. Parece que todo son bondades. Aunque otros consideran que esta postura ante la vida puede tornarse peligrosa. El doctor Fred H. Goldner, el primero en definir el término en 1982, hablaba de la pronoia como “el engaño de que otros velan por nosotros”. Pero, como reflexiona la psicóloga Maldonado, “¿por qué tiene que ser un problema que la persona considere e interprete que hay ‘algo’ que mueve los hilos a su favor?”. El problema reside, una vez más, en una pérdida de perspectiva.


Porque sí, quizás tú también seas un pronoico que, cuando te sucede algo negativo, consideras que el universo está tratando de darte una lección positiva. O que esa vivencia perjudicial te va a traer un bien mayor que aún no eres capaz de ver, pero que terminará por llegar. O que nunca jamás te pasan cosas malas; solamente te estás convirtiendo en un ser capaz de exprimir hasta la última gota de bondad de cada situación. Empieza a sonar un tanto exagerado, ¿no?


Pero esa es la pronoia. Aquella que, llevada al extremo y sobrepasando los límites del sano optimismo frente a la vida, nos lleva a “adoptar una postura de negación, a asumir unos sesgos atencionales y de procesamiento de la información cuando nos enfrentamos a situaciones e interacciones ambiguas”, detalla la psicóloga. Llegados a ese punto, la pronoia puede causar los mismos efectos que la paranoia, dado que comparten la incapacidad para distinguir entre lo importante y lo trivial, y simplemente nos llevan a pensar que una fuerza superior nos está beneficiando o torpedeando, en cada caso, sin que nosotros podamos hacer nada, haciéndonos perder el contacto con la realidad.


Y ahí, pinchamos. “Si solo ves, escuchas y prestas atención a las señales positivas en las interacciones con los demás, cegándote, no escuchando y no prestando atención a las señales negativas, tus relaciones pueden verse afectadas por no ser capaz de atender a las críticas de los demás”, razona Maldonado, que también acude a las palabras del astrólogo e investigador Rob Brezsny, recogidas en su obra La Pronoia es el antídoto de la Paranoia: “Es necesario aplicar una perspectiva optimista y positiva pero siempre con moderación, sin caer en los peligros de la negación y sin pretender escapar de la dificultad, sino queriendo comprometernos de forma positiva con ella”.


En general, nos dice David Topí, muchos pensamos que, si las circunstancias y todo se vuelve a nuestro favor, es porque estamos alineados con fuerzas mayores de la Creación que facilitan la manifestación de esos estados vibracionales altos. Aquí es cuando uno parece tener síntomas (que son lo que seguro, en algún momento, las farmacéuticas querrán que nos tratemos con medicamentos) de ataques repentinos de optimismo e incrementos de buena voluntad. Todo un problema para el sistema, la verdad, pues no vaya a ser que realmente creamos que las cosas pueden ir tan bien como lo estamos percibiendo y viendo materializado, y nos vayamos a acostumbrar a estar en ese estado.


Hasta los clásicos griegos la practicaban

En todo caso, el tema viene de lejos, ya que hace siglos, nuestros antepasados, sabían del poder que tiene alinearse con las fuerzas que rigen la vida y la naturaleza.


Los griegos, por ejemplo, tenían una palabra –Kosmos– para refe­rirse a la totalidad ordenada de la existencia, una totalidad que incluía los mundos físicos, etéricos, emocionales, mentales y espirituales. Desde su punto de vista, la realidad última no era tanto el cosmos (la dimensión estrictamente física, nuestro universo 3D, la realidad espacio-tiempo que conocemos) como el Kosmos (con K, que incluye las dimensiones no-físicas, todo lo emocional, mental y espiri­tual de los niveles y planos superiores de la existencia).


El Kosmos, pues, no se refería sólo a la materia inanimada e in­sensible, sino a la totalidad viva compuesta por la materia, el cuerpo, la mente, el alma y el espíritu. Si debe existir una autén­tica alineación con la vida, no debe centrarse exclusivamente en el conocimiento y comprensión del cosmos, sino del Kosmos, en su conjunto, sino, no hay forma de explicar por qué existe realmente la pronoia, y por qué es tan real como lo es cualquier otra cosa. Lo que ocurre es que la sociedad moderna ha aca­bado reduciendo el Kosmos al cosmos, la totalidad compuesta de materia-cuerpo-mente-alma-y-espíritu a la materia sólida pura y dura, como único referente de lo que es válido y real, hasta el punto de que, en el mundo insípido y anodino del materialismo científico, nos cerramos a la idea de que pueda existir realmente una forma de alinearse y conectarse con un universo más allá del plano físico, y vivir y disfrutar de sus leyes y sus invisibles dinámicas, que hacen que, literalmente, si te enchufas a ellas, conspiren en tu favor constantemente.


Y, ¿cómo se vive en pronoia? Pues solo exige que uno se conecte al flujo de la vida en su más alta expresión: a través de las energías de la felicidad, de la risa, del amor, de la empatía, de la cooperación y colaboración mutua, y eso sucede cuando dejamos de vivir desde el modo “supervivencia”, saliéndonos de los miedos y la separación para conectarnos con el modo “disfrute del momento”.


Simplemente, cuando el ser humano se halla centrado en un determinado esta­do de la existencia, es decir, cuando vivimos en torno a un determinado nivel de consciencia, todo nuestro mun­do físico, energético, psicológico, nuestros sentimientos, motivaciones, ética, valores, nuestro sistema de creencias, nuestra visión acerca de la realidad en la que existimos, está en consonancia con los niveles de realidad más altos posibles dentro de nuestro planeta.


Cuando esto sucede, el universo conspira en darnos aquello que elegimos o en lo que nos enfocamos: si somos pesimistas, nos dará más experiencias y acontecimientos en ese sentido. Si elegimos el optimismo, comenzaremos a ver nuestra luz y la que hay en todo nuestro alrededor, sabremos siempre que formamos parte del conjunto de todo lo que existe, y ello nos permitirá ser desde la parte más divina y primordial que nos define.


Qué opinas tú sobre este tema. ¿Es un trastorno? ¿Crees que se debe tratar?

Puedes enviarme tus opiniones al mail anyel.sanaciones@gmail.com


VUESTRAS OPINIONES

  • Hola!! Sinceramente pienso, desde mi más humilde opinión, q la pronoia es un don..un don al q no todos pueden acceder. Solo las personas con un nivel d consciencia y espiritualidad.. Fruto d haber vivido experiencias muy duras o no ..en la vida..quizás en otras vidas. .. El misterio d la vida...Pero yo por mi propia experiencia cada vez me conecto más con esta creencia después d haber sufrido mucho ..d haber renacido como el ave Fenix d entre las cenizas mas oscuras.. Y d a partir d ahí..comenzar a disfrutar d cada momento d la vida... Tanto d lo bueno como d lo malo. Abrazando cada momento..conspirando con cada experiencia..a partir de ahí la vida me ha sonreído ..y ha resuelto y devuelto cosas  d la manera mas misteriosa y sorprendente. Ese fue mi comienzo y mi conexión con todo este conocimiento.  Gracias !!!!gracias!!!por cada reflexión q compartes!!!gracias porque sinceramente son regalos muy valiosos. Por cierto..también soy psicóloga. Muchos Besos

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