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¿Cómo convertir nuestros alimentos en salud?

Actualizado: 10 de abr de 2018

Una nutrición adecuada es importantísima para que el cuerpo pueda obtener los mejores resultados de acuerdo a sus recursos o necesidades, así como también prevenir o curar enfermedades relacionadas con la alimentación.




Hoy en día a muchísimas personas les resulta complicado dedicarle tiempo a una alimentación sana, consciente y regular. Esto se debe al ritmo de vida que llevamos, empleando poco tiempo para cocinar platos saludables y recurriendo a la ingesta de comidas rápidas.

Para que nos hable de este tema tan interesante, en esta ocasión he recurrido a un gran amigo mío, el cual tras mi solicitud nos dedica parte de su sabiduría en las siguientes líneas.

Juan Cantos es diplomado en Naturopatía, es autor de varios libros, como por ejemplo: “Compendio y guía de Medicina Natural”, “Cuando estés enfermo cúrate con los alimentos crudos y otras prácticas naturistas” y “El estreñimiento: remedios naturales infalibles”, entre otros, amén de escritos sobre Medicina Natural publicados en diversas revistas.


Ansiedad, insomnio, falta de concentración, problemas de memoria y un largo etcétera, son factores que se han incrementado a consecuencia de lo que estamos señalando...

ALGUNAS IMPORTANTES CONSIDERACIONES EN ALIMENTACIÓN


Es claro el tremendo poder del estrés en los actuales tiempos. Nuestro ritmo de vida se ha visto alterado en las últimas décadas. Nuevas tecnologías han hecho su aparición: internet, telefonía móvil… Podríamos preguntarnos: ¿podemos enfrentarnos a ellas sin menoscabo de nuestra salud? A veces la respuesta sería negativa. Ansiedad, insomnio, falta de concentración, problemas de memoria y un largo etcétera, son factores que se han incrementado a consecuencia de lo que estamos señalando. El planteamiento, pienso, pasaría por utilizar todos esos adelantos; pero sin darles la dimensión desmesurada que en estos momentos que vivimos la magnifican enormemente.

Creo que interiormente todos sabemos el camino a seguir que implica un cambio de actitudes, de planteamientos y maneras de actuar y ello en un porcentaje elevadísimo.

Empecemos por nutrirnos de manera correcta; en este sentido percibo que hay una falta de información válida terrible ya que información basura tenemos en demasía y lo más penoso es que el sector de la medicina que debería conocer la parte práctica de la nutrición en general está a cero menos cero. Nuestros ejemplos deberían ser tomados de los doctores citados y ya reseñados. El porqué de ello es consecuencia de la enorme cantidad de pacientes desahuciados que sacaron a flote. El mucho hablar, el cientifismo y las teorías no resuelven los problemas. Hay que pasar a la acción como ellos practicaron y enseñaron. Además que todo lo conocido no nos es válido si no lo experimentamos. Junto a los doctores que han marcado un hito en nutrición existen y ha habido cantidad de ellos que han destacado sobre manera en dicho campo y sería poco ético no recordar al padre de la nutrición, doctor Carl Pfeiffer y otros que señalamos a continuación.


Hipócrates, el padre de la medicina moderna, sabía que lo que ocurre en la mente afecta al cuerpo y viceversa. De hecho, mente y cuerpo no pueden ser considerados independientemente el uno del otro.


Ha habido diversos especialistas que desde principios del siglo XX han empezado a reconocer relaciones entre los alimentos que consumimos y el comportamiento. Ellos han buscado el origen de los desórdenes emocionales y los tratamientos naturales para corregirlos. Por ejemplo en 1920, tres especialistas americanos coincidieron en como las alergias a determinados alimentos alteraban el comportamiento de los niños. Médicos como el Dr. Carl Pfeiffer, Dr. Abram Hoffer, Dr. Abram Schauss, Dr. Carlton Fredericks y el Dr. Theron Randolph han investigado como la mente responde a la alimentación y a la bioquímica celular. Sus contribuciones han servido para que entendamos mejor los problemas mentales como la depresión, los comportamientos compulsivos, la esquizofrenia, y otras psicosis.


Enfermedades orgánicas han sido mal diagnosticadas como enfermedades mentales, como es el caso de la hipoglucemia reactiva, el hipotiroidismo, la candidiasis crónica, el desequilibrio hormonal, el síndrome premenstrual o la fatiga crónica. La nutrición y los contaminantes medioambientales juegan un papel fundamental en todas ellas. La depresión por ejemplo puede ser resultado de un crecimiento del hongo “cándida albicans” en el intestino, de desequilibrios de glucosa, desordenes de la tiroides, alergias ambientales o a alimentos o exposición tóxica a metales pesados. Esto no significa que no tengamos que tener en cuenta situaciones de vida como la pérdida de un trabajo, una enfermedad, la muerte de un ser querido como la base de una depresión crónica, pero para poder superarla el organismo necesita los nutrientes que nuestra dieta moderna alta en alimentos procesados y desnaturalizados no nos aporta.


Durante la segunda guerra mundial en Inglaterra, cuando el consumo de azúcar se redujo a la mitad, solo se usaba harina integral y en cantidades pequeñas y en los hogares se dependía más de los alimentos que cada uno cultivaba, la incidencia de esquizofrenia bajó significativamente a pesar del estrés de la guerra y los bombardeos. Entonces el Dr. Abram Hoffer investigó como las deficiencias de vitaminas B y Zinc de una dieta refinada y desprovista de nutrientes contribuían a la depresión, ansiedad y esquizofrenia.


Los desequilibrios bioquímicos que más comúnmente se relacionan con problemas mentales y de comportamiento son las deficiencias de zinc, magnesio, manganeso, inositol (componente este del complejo B y que creo intuir que a no tardar, al igual que la colina, serán bautizados como unas más de las vitaminas que integran el dicho complejo), cromo, vitaminas B6, B1, B3, vitamina C y el exceso de cobre y de cadmio. La deficiencia de zinc, por ejemplo, es un factor determinante en los desórdenes de la alimentación, como la anorexia y la bulimia. Cuando el Dr. Alexander Schauss empezó a usar zinc líquido con sus pacientes de anorexia y bulimia esperaba una curación en un 20-30% de ellos; pero en los cinco años que duró el estudio encontró que un 64% de bulímicas y un 85% de los pacientes con anorexia se recobraban de la enfermedad.


Por todo lo enunciado decimos que nunca es tarde para cambiar nuestros hábitos alimenticios y dar a la nutrición la importancia que se merece. Hay que hacer el cambio cuanto antes. Creo que las transformaciones tanto en hábitos de nutrición como en los demás planos está en nosotros y es muy razonable mostrar esos cambios antes que la dolencia o enfermedad se apodere de nosotros. Cierto es que se puede cambiar por convicción o porque la vida te golpea, pero hay que hacerlo. Las personas que abracen esta nueva era con entusiasmo y trabajo y estén dispuestas lo conseguirán.


La salud y buen funcionamiento de nuestro organismo, depende de la nutrición y alimentación que tengamos durante la vida y que hemos expuesto. Bien, pues iniciemos el camino sin más dilación y por consiguiente vamos a exponer algunos conceptos necesarios para tener claro de dónde extraer los nutrientes que necesitamos para una salud lo más óptima que nos sea factible, haciendo hincapié en la diferencia entre COMER Y NUTRIRSE.


Alimentación y Nutrición aun cuando parecieran significar lo mismo, son conceptos bastante diferentes.




Cuando tomamos alimentos la gran mayoría de ellos son alimentos comestibles; es decir comemos todo lo que nos llevamos a la boca; pero otra cuestión es nutrirnos. Ingerimos muchísimos “comestibles”; pero bastantes menos “nutrientes”. Todo ese proceso se ve obstaculizado por una incorrecta combinación de los alimentos – recordar las reglas de alimentación expuestas.


La Nutrición es el conjunto de procesos que permiten que nuestro organismo utilice los nutrientes que contienen los alimentos para realizar sus funciones de manera correcta. Cualquier ser humano debe ingerir los nutrientes básicos que todos conocemos y exponemos como recordatorio seguidamente. Ahora bien, muy distinto es el origen o fuente de donde proceden. Nuestra misión y objetivo fundamental es el conocer cuáles son esas fuentes que no nos “llenan” de toxicidad y hacen que paso a paso superen la enfermedad e incluso que el proceso revierta.


Tras esta valiosa información comparto un cartel para un curso que dará Juan Cantos a finales de este mes de mayo. Parte de los beneficios se destinarán a la Asociación Reacción Solidaria. Asociación a la que pertenece y se le da consulta de forma gratuita a “los sin techo”.



Fotos:


Sharon Chen on Unsplash

Erol Ahmed en Unsplash

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